22 sept. 2009

De Heidis y Teléfonos

Cada vez veo más claros los cambios que estoy haciendo en la trilogía NFA.
NFA III no me convencía nada. La idea inicial de cuadro minimal, con un niño saltando al vacío sobre un fondo blanco, y su negativo, me acababa resultando excesivamente vacía. No llegaba a comunicar esa idea que dualidad juego infantil-tragedia, de como nuestros actos ingenuos de la infancia pueden guardar significados más profundos y ocultos según nos hacemos mayores.

Decidí buscar iconos infantiles que evidenciaran la ingenuidad de la niñez. Y qué icono infantil puede haber más ingenuo que Heidi. Además la postura de "salto al vacío-volando" remarca la imagen de sueños infantiles.
Mi gran dilema en este caso era si los mismos motivos repetidos en negativo potenciarían la idea de dualidad, o quedarían demasiado monótonos. Como la repetición de Heidi ya remarcaba bastante bien este concepto, busqué nuevos motivos para introducir en la obra. Entonces recordé esas llamadas después del colegio que los padres nunca entienden y los niños ven imprescindibles.

Después de todo un día con tus compañeros de clase, con tus amigos y, sobre todo, con la chica que te gusta, necesitas tirarte horas al teléfono para no hablar de nada interesante. Creo que todos pasamos por esa fase pre-adolescente de las llamadas absurdas, aparentemente ingenuas.

Decidí que era un buen icono para reflejar ese final de la niñez ingenua y comienzo del torpe despertar sexual de la pre-adolescencia.

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