9 dic. 2008

Pasandolo bien

Tras un fin de semana largo (y muy lluvioso), hoy he decidido tirarme al charco. He estado analizando mi insatisfacción con los resultados de Nunca fuimos Ángeles, y he llegado a la conclusión de que, muy probablemente, se deba a los miedos con los que me enfrento a los retos técnicos. Hacen que me enfrente al lienzo con inseguridad,con indecisión. Si pintara con mayor soltura, más seguro de mi mismo, más seguro de mis aptitudes, los resultados serían más rotundos, no se quedarían a medio camino entre la intención y las expectativas.
Y es así como me he enfrentado hoy al problema de las salpicaduras. Si miedo era no representar adecuadamente una salpicadura de pintura sobre la pared, y los huevazos no habían dado el resultado esperado, quizás la solución fuera "pintar" las salpicaduras. Así que he cogido los restos que me quedaban de pintura al agua rosa, los he mezclado con acrílico magenta y blanco para dar tono, y me he puesto a chorrear y gotear sobre los huevazos. En pocas palabras, me lo he pasado bien. Unos chorretes por aquí, unas cuantas gotas, unas pocas salpicaduras, unas manchas silueteadas a pincel... ¿Pintura en acción?
Quizás con esto me he alejado de mi intención inicial de aportar algo de azar a la obra, pero es que el azar y las ideas preconcebidas tienen algo de incompatibles. Puede que este sea uno de los dilemas que me bloquean; liberarme y dar paso al azar, o atenerme a la imagen primigenia y llevarla hasta el final.


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